• No se sabe qué recibe cada planta
  • No se puede comprobar la ejecución
  • Todo depende del operario
  • El sector ha normalizado el abonado a
  • El fertilizante es cada vez más caro
  • La mano de obra es más escasa
  • La eficiencia ya no es opcional
  • Perder dinero
  • Perder rendimiento
  • Perder trazabilidad

Lo que antes era aceptable, hoy es un problema.

  • Certificas lo que recibe cada planta
  • Puedes comprobar la ejecución
  • Garantizas el retorno de la inversión

1 bolsa = 1 dosis exacta
Dosis cerrada

La dosis queda
visible y localizada

Colocada a 5-10 cms de la planta y después lo pisamos ligeramente

Aplicación simple

Visible en el campo

Cada planta recibe lo mismo. No hay errores

El abonado deja de depender de quién lo aplica

Menos
fertilizante
usado

Ahorro
en mano
de obra

Reducción
de errores
humanos

Control sobre
toda la
plantación

Visible. Exacto. Fácil. Rentable.
Cada planta cuenta. Cada gramo se aprovecha.

Nuestra historia

Somos María y Enrique, dos hermanos que hemos crecido y trabajado toda la vida en el campo. Conocemos cada ciclo, cada decisión… y también cada incertidumbre.

Semanas después de la siembra, al recorrer nuestras fincas, la diferencia era evidente: había plantas que avanzaban con fuerza y otras que se quedaban atrás. Y lo más frustrante era que el resultado podía anticiparse desde el primer momento.

No era una cuestión de genética. No era el terreno. Era algo mucho más simple, y a la vez crítico: no sabíamos con precisión qué estaba recibiendo cada planta.

El abonado, uno de los pilares del cultivo, era también el único proceso que no podíamos ver, medir ni controlar con exactitud. Durante años, el sector lo asumió como inevitable: abonar a ciegas.

Nosotros decidimos no conformarnos. Nos propusimos cambiar esa realidad desde nuestras propias fincas. Y para hacerlo con rigor, sumamos al proyecto a un experto internacional en cultivos agrícolas y forestales.

Así nació Fertiveo.

No como un fertilizante más, sino como una nueva forma de entender el abonado: hacer visible lo invisible.

Porque cuando el abonado se puede ver, también se puede controlar. Y cuando se controla, el campo responde.